Primera Jornada Sobre el Estatuto de la Víctima

Es un hecho constatable que desde siempre en cualquier proceso judicial los protagonistas son el Juez o Tribunal, el Fiscal, los letrados y por supuesto el imputado/investigado, y en mucha menor medida la víctima.

Y es que el papel de la víctima no aparece recogido en ningún Código legal ni siquiera en textos jurídicos. Sencillamente ocupamos el escaso margen que nos otorgan las leyes como “perjudicados” y poco más.

Sin embargo es en el último cuarto de siglo pasado que un terrible fenómeno delictivo coloca en la primera página del ámbito judicial por vez primera a las víctimas: el terrorismo. Esta lacra criminal que azotó nuestro país durante tantos años, incluso ya entrado el s.XXI, condujo al Estado  a dar respuesta a las necesidades legales y sociales de las personas víctimas directas e indirectas de este execrable delito; pero sería muy injusto sostener que sólo fue algo afrontado y construido por el Estado, pues sin duda alguna la gran labor de las Asociaciones de Víctimas, apoyándose, uniéndose, reclamando, e incluso poniéndoles cara, con los riesgos que ello conllevaba, a este drama, fueron quienes de abrir camino a un fenómeno nuevo para la Justicia y para las leyes: la víctima.

Pero también sería injusto no reconocer la labor de los medios de comunicación en la difusión y el apoyo a esta nueva figura que empezaba a buscar su lugar en todo procedimiento judicial; y así los diferentes y terribles casos que hemos ido viviendo a lo largo de estos últimos años, y que es innecesario enumerar aquí porque todos los tenemos en nuestra memoria reciente, han hecho posible que cada vez más la víctima ocupe un espacio preferente a la hora de denunciar su situación y reclamar sus derechos.

Con todo, y a pesar de esta “visibilidad”, los avances en consolidar legalmente la situación y derechos de la víctima en el procedimiento judicial son muy escasos por no decir nulos, lo que sin duda agrava la situación, dando lugar al reconocimiento por parte de muchos expertos de una nueva realidad: la victimización secundaria (aquella que nace de sentirnos víctimas también del sistema judicial).

En abril del 2015 se publica la Ley que aprueba el Estatuto de la Víctima, sin duda un documento cargado de buenas intenciones pero de dudosa eficacia legal a tenor de la experiencia práctica existente desde su entrada en vigor en octubre del 2015 hasta la fecha.

Hoy muchas personas que nos sentimos víctimas, ya sea desde nuestros colectivos o desde la soledad de la lucha individual, nos hemos decidido a hablar públicamente de esta realidad; necesitamos conocer la opinión de los expertos en la materia, consideramos imprescindible “desgranar” ese texto para hacerlo práctico; y queremos que se escuchen nuestras reclamaciones y nuestras aportaciones nacidas de la experiencia vivida y enfrentada en primera persona. Estamos convencidos de que sólo en una sociedad más formada e informada habrá una oportunidad para que las víctimas consigamos colocar en primera línea del sistema judicial nuestros derechos y por lo mismo nuestra dignidad.

Para esta tarea se ha convocado esta Jornada y en ella tenemos puestas muchas ilusiones aún asumiendo que esto no constituye más que un primer paso, pero para caminar hacia cualquier destino siempre es necesario dar ese primer paso.

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